The Manila chronicles: Por la playa también se estuvo
¿Qué mas? Metámosle pues el diente al asunto: Nos fuimos a conocer la playa filipina. Pero el recuento viene aquí adelantito…
Bueno, como dije, ando “bacaniao” por acá (no mucho, pues digo que ando es contento pero tiempo casi no queda, se trabaja… ¡pa qué!). Las cosas ministeriales (el servicio a Dios muchachos, el servicio…) van muy bien, ya tuvimos la segunda reunión de sábado, pero estamos pensando en pasarla para los viernes porque acá los pelados viven en otras provincias y se van el fincho para esos lugares, lo que ha dificultado que muchos de los evangelizados vengan, además estamos en summer school, entonces los que están acá son muchos menos que los que están en la U regularmente, están pues veraneando materias.
Y manos a la masa… Nos fuimos a la playa, a una región que se llama Batangas. Nosotros vivimos en una de las ciudades que hacen parte de Metro Manila, se llama Quezon City (creo que ya había contado) y para ir a la playa pasamos como por 4 de las otras ciudades de Metro. Es gigante esta vaina a lo bien, y como he contado, super contrastado.
El paseo fue así más o menos: alquilamos una van con todos y nos fuimos. Fue todo muy bacano, aunque muy extraño también, porque imaginaba yo mucho que hace 15 días estaba aguantando semejante frío en la casa de Palermo en Bogotá, y pues ahora disfrutando de ese hermoso paisaje… definitivamente las ideas del Señor.
Nasugbu fue la playa a la que fuimos, nos demoramos como 3 horas en llegar allá y el paisaje que vimos fue muy especial. Me gustó muchísimo el parche de ver tantas cosas que no conocíamos. Muy parecido en muchas cosas a la tierrita por allá, pero pues sabe uno que estamos un poquitín lejitos ¿no?
Fuimos a una playa que era como Juanchaco, una cosa así, medio maluca, pero después nos negociamos una lancha que nos llevó a otra playita privada, super bacana; allí estuvimos todo el día, comimos sandwichitos, caminamos en la playa, en fin, fue un fin de semana muy bacano.
Me llevé la número 9 y me tomé unas fotos medio simbólicas para la misión “nos tomaremos Asia para el Señor”, y pues no se, de alguna manera la idea que tenía era que “con los brazos abiertos, el número 9 espera su promesa”.
Yo igual tengo mi fé puesta en el Señor, mis ojos los tengo puestos en Jesús y en las cosas que me ha permitido saber de todo esto ahora como su siervo, que me quiere cuidar y me quiere ver diferente, que crezca y que sea inolvidable. Por eso me aferro a sus palabras (Jer 17:12/17) y me siento muy contento con todo lo que estoy viviendo.
No se, algo está formando Dios con todo esto en nuestras vidas y habrá que conocerlo y agradecerlo. Dios me ha dicho que si estoy cerca de él, cumpliéndole a él, ¡me va a tener en cuenta! Entonces pues cómo no le voy a creer que me va a llevar en la buena a mi Dios.
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